UN VIAJE AL PASADO DEl COLE

Hoy hemos vivido un día muy especial en el CEIP Delicias. Hemos recibido la visita de Jesús, el abuelo de nuestro compañero Bruno Sergey, que a sus 85 años ha vuelto a las aulas del colegio donde estudió cuando era pequeño. ¡Qué emoción poder escuchar la historia de nuestro cole contada por alguien que la vivió en primera persona!

Jesús nos ha contado que su maestra se llamaba Magdalena y que su clase estaba en la planta de abajo. También nos ha explicado que el patio era de tierra y mucho más grande que el actual, y que nuestro colegio había sido un hospital durante una guerra. ¡Cuántas historias guardan las paredes de nuestro cole!

Pero hay algo que nos ha llamado especialmente la atención: ¡antes al colegio le llamaban «El Perejil»!  Ahora entendemos un poquito mejor por qué nuestra querida Perejila, la mascota de la biblioteca, tiene ese nombre tan especial.

También nos ha enseñado algunas fotos de cuando era pequeño.

Y, como no podía ser de otra manera, hemos aprovechado la visita para viajar aún más atrás en el tiempo y jugar a algunos de los juegos con los que Jesús se divertía cuando era niño. Hemos jugado a las chapas y a la gallinita ciega, descubriendo que, aunque hayan pasado tantos años, ¡hay juegos que nunca pasan de moda! ¡Y también nos ha mostrado cómo jugar con los bolindres!

Lo más bonito de la mañana ha sido ver la emoción de Jesús mientras compartía con nosotros sus recuerdos. Sus palabras, sus gestos y la ilusión con la que nos contaba sus vivencias nos han regalado un momento lleno de ternura. Y la emoción ha sido aún mayor cuando, para agradecerle su visita y todo lo que nos había enseñado, le hemos regalado una taza de Perejila, nuestra mascota de la biblioteca. ¡Ha sido un momento precioso que guardaremos con mucho cariño!

Gracias, Jesús y Blanca, por abrirnos una ventana al pasado, por compartir  tus historias con nosotros y por ayudarnos a descubrir que nuestro colegio no es solo un edificio, sino un lugar lleno de recuerdos, de personas y de historias que merecen ser contadas.

Hoy hemos aprendido que escuchar a nuestros mayores es una forma maravillosa de aprender historia, cuidar nuestras raíces y mantener viva la memoria de nuestra comunidad. Y, sobre todo, hemos comprobado que los recuerdos compartidos pueden unir a generaciones muy diferentes.

¡Gracias por esta visita tan especial!