El cuerpo es mágico y es increíble ver cómo los peques muestran curiosidad por su funcionamiento. Cómo dice Mario: “me encantaría ver un cuerpo por dentro”
Nos ha encantado descubrir tantas curiosidades sobre los huesos: que tenemos 206 y que gracias a ellos podemos mantenernos de pie y proteger nuestro cuerpo. También hemos aprendido lo importante que es cuidarlos con alimentos ricos en calcio y tomando el sol. Pero, sin duda, lo que más nos ha gustado ha sido observar las radiografías y jugar con ellas en la mesa de luz.


¿Y qué tendrán los músculos que les encanta a todos? Hemos descubierto que el corazón es un músculo y para que estén fuertes debemos alimentarnos bien y hacer ejercicio físico. Hemos aprendido que hay músculos que movemos voluntariamente y otros que no podemos controlar y hasta hemos intentado pronunciar esternocleidomastoideo, je, je.

Con el aparato nervioso hemos conocido cómo es nuestro cerebro y algunas de sus partes. También hemos sabido como la médula espinal está en la columna vertebral y que las neuronas son las mensajeras y que gracias a ellas podemos movernos, hablar, recordar, y mucho más. Pero lo que nos ha quedado muy claro es que tenemos que dormir e intentar no estar nerviosos para que nuestro cerebro descanse.

Y para aprender un poquito más sobre el cerebro, nos ha visitado Inés, neuróloga y mamá de Mateo que nos ha contado que la mayor parte del cerebro se dedica a que podamos utilizar las manos y la boca ya que tienen funciones muy importantes. Nos ha dicho que si nuestro cuerpo tuviera el tamaño de cada parte proporcional al espacio que ocupa en el cerebro, tendríamos unas manos enormes, una boca gigante, una lengua muy grande… y brazos, piernas o espalda mucho más pequeños. Muchas gracias por venir, Inés.

Con el aparato respiratorio hemos conocido los pulmones a los que les llega el oxígeno y por eso notamos como se inflan y se desinflan. Además, hemos aprovechado para conocer el dióxido de carbono que expulsamos y la importancia de respirar aire limpio y hacer deporte.

Es bonito ver la curiosidad que despierta la sangre en los niños y niñas. Con el aparato circulatorio nos ha quedado muy claro que toda la sangre va por unas carreteras que pasan por el corazón que es como un motor que no se para. Hay una sangre que va del corazón a todo el cuerpo con mucha fuerza y otra que vuelve más despacito y así siempre, sin parar.

En clase hemos aprovechado para hacer una bandeja sensorial con sangre artificial, utilizando agua con colorante para el plasma, bolas de gel como glóbulos rojos, bolas de poliespán para los glóbulos blancos y masilla adhesiva para las plaquetas.

Con el aparato digestivo hemos visto el recorrido que hace la comida desde que entra en nuestra boca y la masticamos, pasando por el esófago , estómago, intestino delgado y grueso hasta llegar al recto por el que salen los desechos. Esa parte les hace mucha gracia. Les ha encantado el mecanismo del trabajo en la exposición.

También hemos aprendido que nuestro cuerpo suda para refrescarse y eliminar los líquidos que no necesitamos gracias a las glándulas sudoríparas y que los riñones limpian la sangre y llevan la orina por los uréteres hasta la vejiga. Nos lo ha explicado muy bien con la maqueta del aparato excretor, sobre todo la importancia de beber agua y no aguantar el pipí.

Y por último, con el aparato reproductor, hemos rescatado recuerdos de otro curso, cuando les conté el cuento del Guille, el espermatozoide.
Hemos visto las diferencias entre los hombres y las mujeres y en qué parte del cuerpo se fabrican los óvulos y los espermatozoides. Y de una forma muy gráfica y con materiales básicos nos ha ido mostrando la evolución hasta el nacimiento del bebé.

Además, hemos tenido una conversación muy interesante de lo que se necesita para tener un bebé.
