Los peques ya han terminado de exponer sus trabajos. Estoy realmente impresionada por la implicación de las familias y por la ilusión con la que cada uno ha presentado el suyo. Pero, sobre todo, me siento profundamente satisfecha y orgullosa de ver cómo, al finalizar cada exposición, los niños y niñas levantaban la mano no sólo para hacer preguntas, sino para expresar lo mucho que les había gustado lo que había presentado su compañero. Y es que, al final, es mucho más valiosa la actitud ante el trabajo de los demás que los propios saberes que podamos aprender.
Hemos conocido el instrumental médico y cómo usarlo: el algodón, el otoscopio, fonendoscopio, depresor, además del uso que tiene y la parte del cuerpo dónde se utiliza.
También hemos conocido otros trabajadores sanitarios , además de médicas y enfermeros. El hospital y el centro de salud son lugares dónde trabajan muchísimas personas y cada una tiene una función muy importante : celadores, conductoras de ambulancia, farmacéuticos, limpiadores, personal de administración, auxiliares de enfermería, etc.
Saber lo que hay que hacer ante una emergencia es básico a cualquier edad y nos puede sacar de un apuro: estar tranquilos, llamar al 112, explicar lo que ha pasado, y transmitir dónde estamos. Ha sido muy divertido ver la teatralización de una emergencia, con teléfono para llamar y ambulancia que se salta los semáforos, je, je.
Y por último, nos han dado algunos trucos para estar sanos y los hemos aprendido muy bien con este juego de ruleta: comer saludable, hacer ejercicio, descansar, ponerse las vacunas, beber agua, utilizar protección solar, entre otras.
Y entre exposición y exposición, nos encanta jugar en nuestro rincón médico.
El cuerpo es mágico y es increíble ver cómo los peques muestran curiosidad por su funcionamiento. Cómo dice Mario: “me encantaría ver un cuerpo por dentro”
Nos ha encantado descubrir tantas curiosidades sobre los huesos: que tenemos 206 y que gracias a ellos podemos mantenernos de pie y proteger nuestro cuerpo. También hemos aprendido lo importante que es cuidarlos con alimentos ricos en calcio y tomando el sol. Pero, sin duda, lo que más nos ha gustado ha sido observar las radiografías y jugar con ellas en la mesa de luz.
¿Y qué tendrán los músculos que les encanta a todos? Hemos descubierto que el corazón es un músculo y para que estén fuertes debemos alimentarnos bien y hacer ejercicio físico. Hemos aprendido que hay músculos que movemos voluntariamente y otros que no podemos controlar y hasta hemos intentado pronunciar esternocleidomastoideo, je, je.
Con el aparato nervioso hemos conocido cómo es nuestro cerebro y algunas de sus partes. También hemos sabido como la médula espinal está en la columna vertebral y que las neuronas son las mensajeras y que gracias a ellas podemos movernos, hablar, recordar, y mucho más. Pero lo que nos ha quedado muy claro es que tenemos que dormir e intentar no estar nerviosos para que nuestro cerebro descanse.
Y para aprender un poquito más sobre el cerebro, nos ha visitado Inés, neuróloga y mamá de Mateo que nos ha contado que la mayor parte del cerebro se dedica a que podamos utilizar las manos y la boca ya que tienen funciones muy importantes. Nos ha dicho que si nuestro cuerpo tuviera el tamaño de cada parte proporcional al espacio que ocupa en el cerebro, tendríamos unas manos enormes, una boca gigante, una lengua muy grande… y brazos, piernas o espalda mucho más pequeños. Muchas gracias por venir, Inés.
Con el aparato respiratorio hemos conocido los pulmones a los que les llega el oxígeno y por eso notamos como se inflan y se desinflan. Además, hemos aprovechado para conocer el dióxido de carbono que expulsamos y la importancia de respirar aire limpio y hacer deporte.
Es bonito ver la curiosidad que despierta la sangre en los niños y niñas. Con el aparatocirculatorio nos ha quedado muy claro que toda la sangre va por unas carreteras que pasan por el corazón que es como un motor que no se para. Hay una sangre que va del corazón a todo el cuerpo con mucha fuerza y otra que vuelve más despacito y así siempre, sin parar.
En clase hemos aprovechado para hacer una bandeja sensorial con sangre artificial, utilizando agua con colorante para el plasma, bolas de gel como glóbulos rojos, bolas de poliespán para los glóbulos blancos y masilla adhesiva para las plaquetas.
Con el aparato digestivo hemos visto el recorrido que hace la comida desde que entra en nuestra boca y la masticamos, pasando por el esófago , estómago, intestino delgado y grueso hasta llegar al recto por el que salen los desechos. Esa parte les hace mucha gracia. Les ha encantado el mecanismo del trabajo en la exposición.
También hemos aprendido que nuestro cuerpo suda para refrescarse y eliminar los líquidos que no necesitamos gracias a las glándulassudoríparas y que los riñones limpian la sangre y llevan la orina por los uréteres hasta la vejiga. Nos lo ha explicado muy bien con la maqueta del aparato excretor, sobre todo la importancia de beber agua y no aguantar el pipí.
Y por último, con el aparato reproductor, hemos rescatado recuerdos de otro curso, cuando les conté el cuento del Guille, el espermatozoide.
Hemos visto las diferencias entre los hombres y las mujeres y en qué parte del cuerpo se fabrican los óvulos y los espermatozoides. Y de una forma muy gráfica y con materiales básicos nos ha ido mostrando la evolución hasta el nacimiento del bebé.
Además, hemos tenido una conversación muy interesante de lo que se necesita para tener un bebé.
Estos últimos días, los niños y niñas de 5 años se han convertido en pequeños expertos y expertas en el cuerpo humano. Han preparado y compartido sus propias exposiciones orales sobre las partes de la cara y los órganos de los sentidos: los ojos, los oídos, la piel, la boca y la nariz. También ha habido quien ha explicado las partes del cuerpo en general —cabeza, tronco y extremidades—, ayudando a todos a recordar cómo somos por fuera y qué hace cada parte.
Cada exposición ha sido única y especial:
Los ojos nos han recordado lo importante que es mirar con atención para descubrir todo lo que nos rodea y la importancia de no pasar mucho tiempo mirando pantallas.
Con los oídos hemos aprendido cómo son por dentro, la importancia de no escuchar ruidos fuertes para que el tímpano no sufra y que los otorrinolaringólogos son los especialistas que los cuidan. Además, con ellos podemos escuchar los sonidos y la música que nos acompañan cada día.
Con la boca hemos descubierto sus partes más recónditas, como el paladar y las amígdalas, además de las papilas gustativas. Y por supuesto, lo más importante: cepillar los dientes y visitar al dentista.
La nariz nos ha invitado a oler colonia, mandarina, vinagre y otros olores con un juego de adivinanzas, además de conocer sus partes y sobre todo la importancia de mantener la nariz limpita y sir meterse el dedo dentro, je,je.
La piel nos ha hecho pensar en cómo sentimos el calor, el frío o las caricias., además de comprobar las capas que tiene y las glándulas para que nuestro cuerpo pueda expulsar el sudor. Y sin olvidar lo importante que es utilizar crema protectora para el Sol y lavarse bien las manos para eliminar los microbios y bacterias.
Más allá de aprender los nombres o las funciones, lo verdaderamente importante ha sido la oportunidad de expresarse, escuchar y compartir con los demás. Cada niño y niña ha preparado su exposición con ilusión y ha hablado delante del grupo, ha esperado su turno, ha escuchado con atención a sus compañeros y ha aprendido a hacer preguntas y comentarios con respeto e interés.
Estas experiencias favorecen mucho más que la adquisición de conocimientos: fortalecen la seguridad en sí mismos, la comunicación oral, la escucha activa y el placer de aprender en grupo.
Nos encanta ver cómo disfrutan explicando lo que saben, cómo se apoyan unos a otros y cómo van ganando confianza en su forma de expresarse. Por supuesto, sin la ayuda de las familias sería imposible.
Todavía quedan más exposiciones que veremos más adelante.